General

El Departamento de Orientación del IES Joaquín Sama pone a vuestra disposición el Programa Orienta 2018-2019 para ayudaros a tomar decisiones en cuanto a vuestros estudios.

 En el programa podréis encontrar información sobre:

  • Titulaciones universitarias

  • Ciclos formativos de grado medio y superior

  • Ciclos de Formación Profesional Básica

  • Cuestionarios que ofrecen al alumno una orientación sobre su futuro académico y profesional.

  • Cuestionarios sobre profesiones.

  • Información sobre itinerarios académicos.

  • Etc.

El enlace aquí.

 

Nuestro centro ha sido seleccionado para participar en el proyecto de innovación Librarium. 

Se llevarán a cabo distintas actividades dirigidas a toda la comunidad educativa que iremos anunciando en esta página. Para más información se puede consultar el siguiente enlace: Librarium.

Aunque desde el inicio de los tiempos el hombre haya tenido la necesidad de medir el mundo que lo rodea, de buscar y encontrar los límites de todo lo asible primero e inasible después, no fue hasta el siglo XVIII, en plena Ilustración, cuando la necesidad se convirtió en obsesión.

Aparecieron entonces todo tipo de instrumentos de medición: el termómetro, el sextante, el cronómetro marino...había que estandarizar las medidas. En aquella misma época, Jeremy Bentham, fundador del utilitarismo, se empeñó en medir algo mucho más trascendente: la felicidad. Y desde que él empezara, muchos filósofos y economistas han intentado conseguirlo. Con fines políticos y humanísticos los primeros; con fines puramente mercantiles las empresas que amparan a los segundos. A lo mejor aún no han caído en la cuenta de que hay cosas que no se pueden medir.

Nosotros podríamos medir, sin margen de error, los años y meses y días y horas que D. Manuel ha estado trabajando. 

Podríamos medir las aspirinas que habrá tenido que tomarse, los kilómetros que ha recorrido con su Skoda para venir de su casa al Instituto, los exámenes que ha corregido y los árboles (posiblemente bosques) necesarios para obtener tanta celulosa. 

Podríamos medir el dinero ganado, y también el perdido, y las noches sin dormir en tantos años de docencia. Incluso, si afinamos, podríamos medir las veces que nos ha hablado con indignación del 11-M, con ese brillo y esa aureola en sus ojos azulgrisáceos, con ese sonrojo suyo en las mejillas, fruto de la vida de pueblo y de la cucharada de aceite que toma todos los días en ayunas.

Podríamos medirlo casi todo ¿pero cómo medir todo el bien que nos ha dado? ¿Cómo meter en una garrafa todo lo que nos ha enseñado o poner en un plato de balanza el valor de sus consejos?

¿En qué ponderar todo el saber y todo el amor por San Vicente que ha intentado transmitir a tantos y tantos alumnos?

Hay aspectos de la vida imposibles de calibrar, lo mismo que no puede medirse lo rico que está el buche, o el resóleo, o los bollos preñaos.

Tampoco podemos medir el vacío que nos deja en el Centro (y en su taquilla) al jubilarse. Ni todo el bien que le deseamos. Ni toda la paz que nos da el imaginarlo a la sombra de la higuera milenaria que tiene a la puerta de casa, con las gafas apoyadas a media nariz, leyendo. Relajado. Disfrutando, al fin, del silencio.

Merecido descanso el tuyo, D.Manuel. Disfrútalo sin medida.

 

J.Escalona

     

     Cuentan de García Márquez que una noche, una de las muchas que pasó escribiendo Cien años de soledad, llegó a la cama llorando. Entonces Mercedes comprendiendo su pena le abrazó la espalda y le susurró:

     -has matado al coronel

y Gabo entre sollozos:

     -he matado al coronel

 

   Si fuéramos personajes suyos, si el destino nos tratara tan bien como él a todas sus criaturas, esta semana García Márquez lloraría porque se jubila el que durante diecinueve cursos ha sido el coronel del Joaquín Sama. En esos años ha compaginado la dirección del Centro con las clases de Geografía e Historia, ha escrito algún libro de Sociología y artículos periodísticos de opinión, y ahora tiene una novela a punto de publicarse. No podemos decir que haya perdido el tiempo.

 

     Juan Antonio llegó al Joaquín Sama cuando las cosas aún no tenían nombre y había que señalarlas con el dedo y, como el coronel, ha tenido que salir alguna vez a la ciénaga a librar las guerras que le tocaron. Las veces que ganó, como él mismo ha reconocido, fue siempre gracias a que tuvo en el frente de batalla a auténticos profesionales que con su buen hacer le permitían mantenerse en un segundo plano, preservando así su autoridad. Como todo buen docente intentó infundir en sus alumnos el pensamiento crítico, y trató de dejar en ellos la huella indeleble de la búsqueda de la verdad, y es cierto que aunque en ocasiones no lo consiguiera, sí era patente el cariño y el respeto con el que los niños le trataron.

 

     Sociólogo siempre, sociópata a veces, amante de la buena música y de las buenas letras, querido en muchas ocasiones y odiado en otras, supo hacer lo más difícil: ser el coronel sin necesidad de decir “yo soy el coronel”.

 

     Esta semana se retira a labrar sus pescaditos de oro, y estos despachos, estas aulas, estos pasillos y nosotros mismos, todo lo que un día fue Macondo empezará para él a ser Comala.

     Buen viaje de regreso.

 

J.Escalona

Los alumnos de 2ºESO-C acompañados de su profesor D. Antonio Díaz Osorio, han visitado hoy 19 de Junio, en la ermita de Santa Ana, la exposición itinerante del museo arquelógico provincial de Badajoz, conmemorativa de sus 150 años.

Pueden consultar toda la información EN ESTE ENLACE

 

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