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Aunque desde el inicio de los tiempos el hombre haya tenido la necesidad de medir el mundo que lo rodea, de buscar y encontrar los límites de todo lo asible primero e inasible después, no fue hasta el siglo XVIII, en plena Ilustración, cuando la necesidad se convirtió en obsesión.

Aparecieron entonces todo tipo de instrumentos de medición: el termómetro, el sextante, el cronómetro marino...había que estandarizar las medidas. En aquella misma época, Jeremy Bentham, fundador del utilitarismo, se empeñó en medir algo mucho más trascendente: la felicidad. Y desde que él empezara, muchos filósofos y economistas han intentado conseguirlo. Con fines políticos y humanísticos los primeros; con fines puramente mercantiles las empresas que amparan a los segundos. A lo mejor aún no han caído en la cuenta de que hay cosas que no se pueden medir.

Nosotros podríamos medir, sin margen de error, los años y meses y días y horas que D. Manuel ha estado trabajando. 

Podríamos medir las aspirinas que habrá tenido que tomarse, los kilómetros que ha recorrido con su Skoda para venir de su casa al Instituto, los exámenes que ha corregido y los árboles (posiblemente bosques) necesarios para obtener tanta celulosa. 

Podríamos medir el dinero ganado, y también el perdido, y las noches sin dormir en tantos años de docencia. Incluso, si afinamos, podríamos medir las veces que nos ha hablado con indignación del 11-M, con ese brillo y esa aureola en sus ojos azulgrisáceos, con ese sonrojo suyo en las mejillas, fruto de la vida de pueblo y de la cucharada de aceite que toma todos los días en ayunas.

Podríamos medirlo casi todo ¿pero cómo medir todo el bien que nos ha dado? ¿Cómo meter en una garrafa todo lo que nos ha enseñado o poner en un plato de balanza el valor de sus consejos?

¿En qué ponderar todo el saber y todo el amor por San Vicente que ha intentado transmitir a tantos y tantos alumnos?

Hay aspectos de la vida imposibles de calibrar, lo mismo que no puede medirse lo rico que está el buche, o el resóleo, o los bollos preñaos.

Tampoco podemos medir el vacío que nos deja en el Centro (y en su taquilla) al jubilarse. Ni todo el bien que le deseamos. Ni toda la paz que nos da el imaginarlo a la sombra de la higuera milenaria que tiene a la puerta de casa, con las gafas apoyadas a media nariz, leyendo. Relajado. Disfrutando, al fin, del silencio.

Merecido descanso el tuyo, D.Manuel. Disfrútalo sin medida.

 

J.Escalona

Los alumnos de 2ºESO-C acompañados de su profesor D. Antonio Díaz Osorio, han visitado hoy 19 de Junio, en la ermita de Santa Ana, la exposición itinerante del museo arquelógico provincial de Badajoz, conmemorativa de sus 150 años.

Pueden consultar toda la información EN ESTE ENLACE

 

Hoy 29 de mayo hemos tenido la visita de Joaquim Carvalho, responsable del proyecto de excavación y difusión de la ciudad romana de Ammaia, a unos 20km de la localidad de San Vicente de Alcántara. 

Tenemos que empezar a poner en valor las maravillas que nos rodean. 

Pueden disfrutar de los trabajos arqueológicos que se están realizando en este vídeo:

 

 

Aquí pueden ver el vídeo explicativo de la primera parte de nuestro proyecto "La línea del tiempo interdisciplinar". También pueden consultar el blog que estamos construyendo. La coordinadora del proyecto es Dña. Ana Cerrato Fernández, y en él colabora todo el claustro de profesores y también el PAS.

 

Este vídeo va dedicado a D. Manuel Pámpano, que se jubila este año muy a su pesar.

 

En el siguiente enlace se puede consultar la noticia que ha aparecido en el diario Hoy Digital hablando sobre el CFGM Atención a personas en situación de dependencia:

http://solidario.hoy.es/noticias/201805/28/alumnos-joaquin-sama-adisanvi-20180528200509.html

 

 

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