Era 29 de octubre, y aunque había dudas por la previsión meteorológica, se realizó la excursión a Hervás y la ruta de las chorreras por el valle del río Ambroz. Esta excursión la realizamos los alumnos de 2º ESO del IES Joaquín Sama, acompañados por Diana, Marcos y Natalia, profesores del centro.

            El autobús partió desde la localidad de San Vicente de Alcántara a las 8:00 a.m. Después de dos horas, llegamos al municipio de Hervás, en la provincia de Cáceres. Allí, cogimos nuestras mochilas con algunos bocadillos y agua para el largo camino y comenzamos a andar.

            Empezamos la ruta por una pista de cemento. La pista no era muy avanzada y aún estábamos descansados, por lo que no nos costó mucho avanzar. Mientras más subíamos, más bonito era el paisaje, pero a la vez, más cansados estábamos. Al llegar arriba, después de atravesar una larga y empinada vereda, paramos a comer algo, ya que estábamos hambrientos y agotados.

            En lo más alto, las vistas eran espectaculares. Había algunos miradores desde los que se veía

Hervás y el el curso del río Ambroz entre las enormes y frondosas montañas. Continuamos el sendero hasta llegar a las Chorreras. Aquella cascada gigante era espectacular a la vez que preciosa. Allí hicimos una parada. Aunque el agua estaba muy fría, algunos valientes se atrevieron a meterse. Después de una media hora, tocaba volver a Hervás. La vuelta, aunque era cuesta abajo, costó más aún que la subida, pues estábamos muy cansados.

Al llegar a Hervás lo primero que hicimos fue comer algo, porque eran casi las cuatro de la tarde. Justo al terminar de comer comenzamos la gymkana en grupos por todo el pueblo. En esta actividad teníamos que ir a los lugares ms emblemáticos de todo el pueblo.      

            Terminamos la gymkana a las 17:30 de la tarde y ya tocaba emprender el viaje de vuelta en autobús. Se hizo muy largo, porque era de noche y estábamos reventados después de unos veinte kilómetres de ruta y la gymkana final.

            Cuando llegamos a San Vicente eran las 20:30 de la noche y todos estábamos agotados y teníamos mucho sueño, pero lo peor era que al día siguiente había que madrugar para ir a clase. Aún así, todos estábamos de acuerdo en que la experiencia que vivimos y los paisajes que vimos, nunca los olvidaríamos.

                                                                                                                                   Ángel Fernández Camacho 2ºA